Cognición olfativa y lengüeteo en perros: cómo leen el mundo a través del olfato y la lengua
Los perros perciben el mundo de una manera profundamente distinta a la nuestra. Mientras que los humanos dependemos principalmente de la visión, los perros interpretan su entorno a través del olfato y del contacto oral, dos sistemas sensoriales que les permiten recoger información emocional, social y ambiental con una precisión extraordinaria.
EDUCACIÓN CANINA
2/5/20263 min read


El olfato: el principal sistema cognitivo del perro
El olfato no es solo un sentido más para los perros: es su principal herramienta de interpretación del mundo.
Los perros poseen aproximadamente 220 a 300 millones de receptores olfativos, mientras que los humanos tenemos cerca de 5 millones. Esta diferencia hace que su capacidad para detectar olores sea entre 10.000 y 100.000 veces más sensible que la nuestra.
Además, el cerebro del perro dedica una proporción mucho mayor al procesamiento olfativo.
Cuando un perro olfatea, no solo identifica un olor:
también puede detectar quién estuvo allí, cuándo pasó, qué estado emocional tenía y qué estaba haciendo.
Esto convierte al olfato en una herramienta de lectura emocional y social.
Estudios de neurociencia han demostrado que cuando los perros perciben el olor de su humano de referencia se activan áreas cerebrales asociadas al procesamiento emocional y al placer, como el núcleo caudado.
Olfatear regula el estado emocional del perro
Olfatear también cumple una función importante en la autorregulación emocional.
Cuando un perro está en un entorno nuevo o ligeramente estresante, es común que baje la cabeza y comience a explorar con el hocico el suelo o el ambiente.
Este comportamiento ayuda a:
reducir la activación fisiológica
procesar información del entorno
recuperar sensación de seguridad
Por eso, durante los paseos, permitir que un perro olfatee libremente es una parte fundamental de su bienestar.
Restringir constantemente esa exploración sensorial puede generar frustración o estrés acumulado.
El lengüeteo: un sistema de escaneo social
Otro comportamiento que suele interpretarse mal es el lengüeteo.
Muchas personas lo interpretan simplemente como una conducta afectiva o incluso como “pesadez”, pero en realidad tiene una función mucho más compleja.
Cuando un perro lame, está realizando una forma de exploración química y social.
A través de la lengua y del órgano vomeronasal (también conocido como órgano de Jacobson), los perros pueden detectar señales químicas relacionadas con:
hormonas
feromonas
estado emocional
identidad individual
Por eso los perros suelen lamer:
rostros
manos
heridas
superficies con olor humano
No es un comportamiento aleatorio: es una forma de recoger información del entorno social.
Lengüeteo y comunicación emocional
En etología canina, el lengüeteo también puede formar parte de lo que se conocen como señales de apaciguamiento.
Estas señales ayudan a regular la interacción social entre perros y entre perros y humanos.
Un perro puede lamer para:
mostrar afiliación
reducir tensión en una interacción
expresar calma
reforzar vínculo social
En cachorros, por ejemplo, el lengüeteo hacia la boca de los adultos forma parte de comportamientos ancestrales relacionados con la alimentación y el vínculo.
En la convivencia con humanos, muchas veces esta conducta se transforma en una forma de contacto social y exploración emocional.
Comprender cambia la forma de convivir
Cuando entendemos que estos comportamientos no son “manías” ni “caprichos”, sino formas naturales de procesar el mundo, nuestra relación con los perros cambia profundamente.
Permitir que un perro explore con el olfato, o comprender por qué lame en determinadas situaciones, nos ayuda a construir una convivencia más respetuosa con su biología.
La educación canina moderna se basa en comprender cómo perciben el mundo los perros, no en intentar que funcionen como humanos.
En Canin Amistad educamos desde la ciencia
En Canin Amistad trabajamos desde la etología, la ciencia del comportamiento y el respeto por la naturaleza del perro.
Nuestro objetivo es ayudar a las personas a comprender el lenguaje canino y construir vínculos basados en el bienestar, la comunicación y la confianza.
Si quieres aprender a interpretar mejor el comportamiento de tu perro, puedes escribirnos y estaremos encantados de ayudarte..
Referencias científicas
Horowitz, A. (2016). Being a Dog: Following the Dog into a World of Smell. Scribner.
Berns, G. S., Brooks, A., & Spivak, M. (2015). Scent of the familiar: An fMRI study of canine brain responses to familiar and unfamiliar human and dog odors. Behavioural Processes.
McGreevy, P., & Boakes, R. (2011). Carrots and Sticks: Principles of Animal Training.
Bradshaw, J. (2017). Dog Sense: How the New Science of Dog Behavior Can Make You a Better Friend to Your Pet.
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